ÓPERA RIESGO

OPERA RIESGO_ OPERA IS COOL

Por: Daniela Solis G Saravia

Como inexperta y recién iniciada al mundo operístico, trataré de hacer aquí una breve reseña y crítica sobre lo que vi hace unas semanas en el Teatro Macedonio Alcalá en la ciudad de Oaxaca.

Ópera Riesgo es una incitativa de Juan Ayala, quien de la mano de Emma Bertrán, Rogelio Sosa y Fernando Feres, comenzó a construir esta arriesgada obra, digo arriesgada porque en general la ópera no es algo precisamente popular en el país y Ópera Riesgo, a diferencia de otras óperas, no cumple con las bases ya conocidas de la ópera clásica que podríamos decir son más fáciles de digerir. Por esto digo arriesgada, porque Ópera Riesgo entra a un mundo difícil con pocas armas.

Riesgo entraría en la categoría de ópera contemporánea, pero.. ¿qué significa esto? La ópera contemporánea es algo que me ha costado trabajo entender y definir, pero hasta ahora podría decir que es toda aquella producción operística realizada en e l siglo XX, para ser más específicos es la ópera desarrollada a partir de la Segunda Guerra Mundial. Esto no es único del tiempo histórico, es decir, que esto no tiene que ver únicamente con que las producciones sean actuales o “del momento”, en realidad hay otros detalles que figuran en esto.

La ópera contemporánea responde al mismo tiempo a una cantidad de ideologías y cambios culturales, sociológicos, históricos y tecnológicos que se vivieron de manera intensa en la segunda mitad del siglo XX y en lo que llevamos del XXI. Por lo tanto, hablar de ópera contemporánea es hablar de un sinfín de maneras y estilos, de una gama inmensa de posibilidades. No hay géneros, límites o arquetipos que definan lo que es o no ópera contemporánea, pero como menciono antes, podríamos situarla en un tiempo histórico definido y entenderla como una fusión de nuevas técnicas y tecnologías tanto instrumentales, como vocales y escenográficas.

Ópera Riesgo se divide en cinco actos, en los cuales no hay espacio para la tranquilidad. La historia se desarrolla en un contexto familiar, esta familia disfuncional sufre de una terrible crisis familiar derivada de la crisis financiera. Un mundo de avaricia y poder donde el dinero y las riquezas materiales parecen ser los primeros distractores entre lo real, el amor y la familia.

La institución familiar se reduce a un insignificante nudo de resentimientos y falso cariño, no hay más que pueda sustentar a esta familia. El único valor que conocen es lo que están perdiendo, el dinero y el valor de lo material, pues poco se han centrado en fortalecer el valor de la familia y la unión.

Riesgo, de alguna forma señala una de las catástrofes más importantes en la actualidad: la individualidad, la banalidad y la fuerza de la avaricia y el poder.

Esta dramática historia se acompaña de la increíble música de Rogelio Sosa, esto es sin duda mi parte favorita de la ópera. Son cinco instrumentos, más la computadora de Rogelio, los que conjugan el ensamble musical. La atmósfera que se genera con la música es increíble, los cambios del sax y los extrañísimos sonidos provocados por el paso del aire en la trompeta y el fagot vibran en la piel y hacen conjunto el drama del escenario con el de tu cuerpo. Maria Lipkaú está encargada del violonchelo y Alex Bruck de la viola, aunque únicamente hay dos cuerdas la presencia de estas es indispensable para mantener tensión durante toda la puesta en escena.

La escena está compuesta por diferentes láminas de acrílico que, en conjunto con las luces, hacen un agradable juego de plasticidad y profundidad. La sencillez y minimalismo de la escena es uno de los puntos más interesantes de Riesgo, aunque no estoy segura si es uno de los más fuertes, pues el drama sostenido de la obra en sí, más la poca flexibilidad del escenario, generan la sensación de monotonía que, en lo personal, se torna aburrido después del tercer acto cuando el extremo drama y sufrimiento de los personajes deja de generar empatía en el público para pasar a un segundo plano y volverse cansado y aburrido.

Ópera Riesgo realmente tomó muchos riesgos con su producción, son propuestas interesantes, la escena, música, libretto, cantantes, etc. y a pesar de que por si solas destacan y funcionan, en conjunto existen aún muchas brechas que deben ser trabajadas y rellenadas para cohesionar bien el trabajo y hacerlo funcionar de una manera más fluida.

Y para los apasionados y animosos de lo novedoso en el campo operístico, es bueno saber que podrán seguir disfrutando de un género que sigue con vida y cultivándose. Me gusta haber coincidido con Riesgo y darme cuenta que aún hay mucho camino que falta por recorrer. Larga vida a la música y sus enormes campos de experimentación.